A pesar de todo, somos David
El pasado viernes sucedió y nadie se dio cuenta.
Cómo quién no quiere la cosa, unos hombres todavía por identificar lograron vencer al equipo de fútbol que, hoy por hoy, goza de mayor reputación en todo el territorio nacional y parte del lejano extranjero.
Ante este sorprendente suceso, el arriba firmante no pudo hacer nada más que dirigirse a su biblioteca particular, abarrotada de libros añejos y pergaminos aún por descifrar, y buscar con ansiedad el referente histórico más cercano y parecido a semejante descalabro.
Tardé horas y horas, incluso días, en hallar algo similar que poder aportar cómo prueba en ésta página wé.
Al final, llorando de cansancio y por el efecto del polvo ancestral sobre mis córneas , di con una historia que satisfizo ( nótese la basta educación recibida en los Jesuítas de Caspe al encontrar ésta colórea forma verbal ) mis deseos de saber más sobre lo sucedido.
Allí estaba, negro sobre blanco, la historia de David y Golliat. La historia de cómo un chavalín rebeldote y fumeta consiguió herir de muerte a su enemigo grandioso y malvado. Se habían invertido los papeles; el pequeño ganaba al grande sorpresivamente y para hacerlo no necesitaba más que una piedra y su astucia refinada. Tal cómo pasó el viernes. El pequeño e insignificante ganó al todopoderoso.
Cuándo terminé de elaborar toda esta serie de ideas en mi cabeza, algo dentro de mí se quedó intranquilo, removido. Por más que lo intentaba, no lograba identificarme en absoluto con el gigante Golliat. Sí, éramos grandes, éramos confiados, éramos superiores... pero no éramos malvados!!!
Entonces sentí un profundo y sincero amor hacia la figura de David, ése mozalbete, ése efebo en la flor de la vida, que con una piedra de hash y una extrema lucidez, logró rebentarle la sien al malvado gigantón. Ésa era realmente y a pesar de perder la posición de La Mandolina del Capitán Burn's respecto Las Viejas Glorias.
Porqué la grandeza no se mide por los resultados ni por la calidad, sino que se mide por la estima al fútbol de cadauno de los componentes del equipo. Y eso no se ve.
Por eso somos David, aunque seamos superiores. Porqué nuestra grandeza nace del amor puro a la pelota, y eso no se ve pero se nota. A veces acertamos con la piedra, y otras no, pero siempre, siempre, nos la fumamos después.
Que paséis todos una buena noche en vuestros catres respectivos.
Firmado: el secretario general del CSChHDCD. [ Colectivo Sin Churri Harto De Ciertas Dinámicas ]
Cómo quién no quiere la cosa, unos hombres todavía por identificar lograron vencer al equipo de fútbol que, hoy por hoy, goza de mayor reputación en todo el territorio nacional y parte del lejano extranjero.
Ante este sorprendente suceso, el arriba firmante no pudo hacer nada más que dirigirse a su biblioteca particular, abarrotada de libros añejos y pergaminos aún por descifrar, y buscar con ansiedad el referente histórico más cercano y parecido a semejante descalabro.
Tardé horas y horas, incluso días, en hallar algo similar que poder aportar cómo prueba en ésta página wé.
Al final, llorando de cansancio y por el efecto del polvo ancestral sobre mis córneas , di con una historia que satisfizo ( nótese la basta educación recibida en los Jesuítas de Caspe al encontrar ésta colórea forma verbal ) mis deseos de saber más sobre lo sucedido.
Allí estaba, negro sobre blanco, la historia de David y Golliat. La historia de cómo un chavalín rebeldote y fumeta consiguió herir de muerte a su enemigo grandioso y malvado. Se habían invertido los papeles; el pequeño ganaba al grande sorpresivamente y para hacerlo no necesitaba más que una piedra y su astucia refinada. Tal cómo pasó el viernes. El pequeño e insignificante ganó al todopoderoso.
Cuándo terminé de elaborar toda esta serie de ideas en mi cabeza, algo dentro de mí se quedó intranquilo, removido. Por más que lo intentaba, no lograba identificarme en absoluto con el gigante Golliat. Sí, éramos grandes, éramos confiados, éramos superiores... pero no éramos malvados!!!
Entonces sentí un profundo y sincero amor hacia la figura de David, ése mozalbete, ése efebo en la flor de la vida, que con una piedra de hash y una extrema lucidez, logró rebentarle la sien al malvado gigantón. Ésa era realmente y a pesar de perder la posición de La Mandolina del Capitán Burn's respecto Las Viejas Glorias.
Porqué la grandeza no se mide por los resultados ni por la calidad, sino que se mide por la estima al fútbol de cadauno de los componentes del equipo. Y eso no se ve.
Por eso somos David, aunque seamos superiores. Porqué nuestra grandeza nace del amor puro a la pelota, y eso no se ve pero se nota. A veces acertamos con la piedra, y otras no, pero siempre, siempre, nos la fumamos después.
Que paséis todos una buena noche en vuestros catres respectivos.
Firmado: el secretario general del CSChHDCD. [ Colectivo Sin Churri Harto De Ciertas Dinámicas ]
3 comentarios
Saruman -
Víctor Tilla -
No hay que esperarla, la piedra, hay que ir a buscarla!!
torax de munitis: -