La gran mentira
Vivimos en la gran mentira. La vamos construyendo, sofisticando; la vamos haciendo grande para no tener que salir nunca de ella. Occidente hace tiempo que se fue a tomar por culo; y nosotros, hijos de esta civilización, desdibujados reflejos del pasado, corremos por el mundo como pollos sin cabeza.
El cáncer de la cultura occidental; que se refugia en el conocimiento, que lo deifica del mismo modo que sacraliza al método; es una emfermedad de la que no creo que curemos nunca. No obstante, sin utopía no hay futuro y sin futuro no hay presente que valga la pena. Y el presente valdrá la pena en la medida que lo vivamos como un experimento continuo, como un descubrimiento constante.
Las personas somos como espejos. Nos vemos reflejados unos en otros. Así que siempre que tratamos de ser más que un espejo, siempre que pintamos y ensuciamos el espejo, hacemos que los demás no se reflejen en él. Si el espejo no está limpio, si la imagen que proyecta es artificial, pensada, carente de espontaniedad, las demás individualidades verán la nuestra borrosa, desvirtuada, cambiante e incomprensible, y se sentirán alejados de ella. Por el contrario, si la imagen que proyectamos es "limpia", si el espejo está libre de manchas, los demás se verán en nosotros, serán capaces de sentir empatía por nosotros, podrán entendernos y ser compasivos. Y del mismo modo, si nosotros nos vemos reflejados en los demás, estaremos más cerca de ellos.
Y finalmente, quizá, si asumimos que somos espejos, asumiremos que el ser humano es en realidad uno y que el individualismo no es más que un delirio occidental. Así como la cultura/conocimiento no es más que una sofisticación del viejo autoengaño; el que nos salva del abismo existencial: la casualidad de la vida.
Cada vez somos menos un espejo para los demás. Cada vez nos vemos reflejados menos en los demás. Y eso nos aleja unos de otros, nos hace vivir una vida en secreto, una vida en solitario, una vida pública entre individuos... mediados por abismos insuperables.
by Javi
El cáncer de la cultura occidental; que se refugia en el conocimiento, que lo deifica del mismo modo que sacraliza al método; es una emfermedad de la que no creo que curemos nunca. No obstante, sin utopía no hay futuro y sin futuro no hay presente que valga la pena. Y el presente valdrá la pena en la medida que lo vivamos como un experimento continuo, como un descubrimiento constante.
Las personas somos como espejos. Nos vemos reflejados unos en otros. Así que siempre que tratamos de ser más que un espejo, siempre que pintamos y ensuciamos el espejo, hacemos que los demás no se reflejen en él. Si el espejo no está limpio, si la imagen que proyecta es artificial, pensada, carente de espontaniedad, las demás individualidades verán la nuestra borrosa, desvirtuada, cambiante e incomprensible, y se sentirán alejados de ella. Por el contrario, si la imagen que proyectamos es "limpia", si el espejo está libre de manchas, los demás se verán en nosotros, serán capaces de sentir empatía por nosotros, podrán entendernos y ser compasivos. Y del mismo modo, si nosotros nos vemos reflejados en los demás, estaremos más cerca de ellos.
Y finalmente, quizá, si asumimos que somos espejos, asumiremos que el ser humano es en realidad uno y que el individualismo no es más que un delirio occidental. Así como la cultura/conocimiento no es más que una sofisticación del viejo autoengaño; el que nos salva del abismo existencial: la casualidad de la vida.
Cada vez somos menos un espejo para los demás. Cada vez nos vemos reflejados menos en los demás. Y eso nos aleja unos de otros, nos hace vivir una vida en secreto, una vida en solitario, una vida pública entre individuos... mediados por abismos insuperables.
by Javi
3 comentarios
Xavi(the returns!) -
munitis -
un espejo (en forma de cámara) -
mañana ante los ojos de Dios
Gracias por hacerme sentir
limpio ante el mundo (nuestro reflejo)