El futuro es una eterna tarde de domingo Ese lunes que no llega; Es una angustia por el mañana, una nostalgia por el ayer y un hoy que se vive con la sospecha del tiempo que se escapa.
x javi ( intentando que el calor de esta hoguera -rustypetas- no se apague)
Mañana es una mentira, mañana es solamente una conjetura, no hay duda, mañana es una mentira, mañana no tiene sentido ni cuerpo, qué cierto, mañana es una mentira que duele en el alma cómo cuándo recuerdo los días.
LA PLENITUD dura, a penas, nada. No ES mesurable en el TIEMPO Bfffff... Un soplido del viento, y se ha IDO. ¿A dónde? ¿POR qué se tiene que ir? es tan FUGAZ que no se deja entender, así que la pregunta debiera ser, ¿Qué ha sido?
Ha sido una trampa. Ha sido lo máximo que vas a conseguir y por lo que vas a luchar toda tu vida. Ha sido como la zanahoria que se coloca delante del burro para que avance. La misma que nunca podrá alcanzar; esa que, si el azar lo permite, podrá morder, quizá cuando un vaivén del camino la ponga a su alcance, durante una fracción de segundo, y luego se alejará, quizá también, para siempre.
Cuán difícil es encontrar en la imparable cotidianeidad un resquicio de presente. Pasan los días sin que logres sorprenderlos. Pasan los días de puntillas, sin hacer ruido, sin dejar huella. Sólo de vez en cuando, cuando lo logras, cuando quizá un libro o, seguramente, otra persona, o tu propia experiencia, te despiertan de ese letargo de semiinconsciencia en el que vives, mecido por las manos invisibles de la inercia; sólo entonces, intuyes lo que es el presente... La plenitud.
Apreciados lectores de Rustypetas.blogia.com ; Uno de los osados redactores de este pequeño Medio de Difusión de Ideas Confusas ( MDIC ) se dirige a todos vosotros para comunicaros en primícia el nacimiento de una nueva estirpe, una nueva saga. Ellos son poetas anónimos, verdaderos literatos ocultos bajo el manto de la indiferencia, enormes escritores atrapados en el torbellino avasallador de nuestra gran ciudad. Personajes sin ojos y sin cara, autores ocasionales de versos irregulares, responsables y culpables a la vez, los únicos capaces de plasmar en una pared sus pensamientos enfermizos acerca del ser o no ser.
Ésta pieza, por ejemplo, hallada en los lavabos de la biblioteca de la Facultad de Comunicación de la UPF, nos hace reflexionar sobre la acción de defecar y los múltiples accidentes y circunstancias a las que nos puede llevar. Disfruten, pues, de tamaña joya de "underground poetry" ( cómo acaba de ser bautizada ahora mismo ) y no pretendan reprimir la sana carcajada.
"Al pasar por la calle Larrea me cogió una gran cagadera; una de esas cagaderas que a menudo suelen dar. Me eché la mano al ojete, corriendo me fui pa'l retrete, al echar la mano al botón, corre la mierda por todo el pantalón. Cagar es un placer, ensancha el corazón. Cagar, mear, sudar es toda mi ilusión. Cuando vayas a cagar, lleva un pitillo encendido. Cagarás, mearás, sudarás, y estarás entretenido.
Anónimo UPF - Rambla.
Dadas las dimensiones y la trascendencia del hallazgo, éste humilde MDIC ofrecerá periódicamente estudios en profundidad sobre la personalidad que se esconde tras estos curiosos versos de lavabo. Poco a poco, semana a semana, iremos descubriendo juntos nuevas certezas y formulando nuevas inducciones, que nos llevaran finalmente a realizar una apuesta firme sobre el físico, la procedencia y las costumbres de nuestro desconocido poeta urbano. Nos vemos, pues, la semana que viene, en éste mismo espacio, listos para empezar con el Capítulo Primero: Consideracions Previas, en el que intentaremos echar las primeras luces sobre el asunto. Afectuosamente,
Las agujas de mi reloj caen en el penúltimo atardecer, como cae el sol tras los edificios, con inparable lentitud, sin brusquedad, con la naturalidad de lo que tiene que ser, de lo que no necesita razón de ocurrir. Me apago como el día, y tras esta noche que se avecina, no intuyo amanecer...
Un oscuro presagio colma el cielo. Y mi lecho, que pronto será de muerte, se ve merodeado por viejos fantasmas; sueños rotos que vagan por las sombras de mi consciencia. Sin embargo, ya no duelen como ayer, ni tornan mi cama en potro de tortura, testigos de mil noches en vela. Ahora...quiero estar en paz con ellos.
Los sueños, como el horizonte, retroceden a cada paso que damos; y allí donde muere un sueño, nace otro, igual de importante, igual de inalcanzable, igual de inprescindible para seguir avanzando entre el absurdo, sin enloquecer.
Cuando era joven, soñaba con el futuro...y ahora que he envejecido, y que el futuro no existe para mí, sueño con el pasado, con todo aquello que pudo haber sido, y con todo aquello que recuerdo, aunque nunca fue.
Cuánto envidio a aquellos que han sabido crearse una esperanza, una fe; pues ellos mueren asustados e ilusionados, como se inicia un viaje; mientras que yo muero contrariado y melancólico, tal y como se termina...
Pronto y, por lo que he comprobado, sin alterar demasiado el continuo, dejaré de existir, y tras todo, ahora, me siento... simplemente solo.
Debe llorar esta noche ese dios en el que no creo. Debe llorar si es mi padre como dicen, pues su hijo tiene miedo; y siente nostalgia de lo que nunca fue.
Debe llorar esta noche ese padre que no veo. Debe llorar si es mi dios como dicen, pues su hijo se ha perdido y en medio de la confusión no grita su nombre.
Debe llorar ese dios que dicen que es padre. Debe llorar si es que realmente existe. Y si no llora, quizá es que no sea, o que no es mi padre, sino el de otros...
...porque si esta noche su llanto no es lluvia en mi cielo, ¡Cuándo?
Un empleado corre con gesto de consternación hacia su jefe... - Señor Director General, veo oportuno informarle del comportamiento preocupante de Ramírez. Todas las tarde, al salir del trabajo, Ramírez toma su coche, se va a su casa, recoge a su mujer y ambos van a fornicar a un hotel. - Pues sí que es extraño su comportamiento, sí, pero no veo en qué debe preocuparme lo que haga Ramírez al salir del trabajo, si sigue haciéndolo bien--responde el Director General. - Veo que no me ha entendido...¿Le puedo tutear? - Por favor... - Bien, a ver si así lo entiende... Lo que Ramírez hace al salir del trabajo es tomar tu coche, ir a tu casa, recoger a tu mujer e ir a fornicársela a un hotel...
Adolescentes que ansian ser adultos, adultos que quieren parecer adolescentes. Viejas olvidadas que desean morir, jovenes ricos, ambiciosos e insolentes que tienen una larga vida asegurada. Estudiantes que no estudian y que buscan trabajo, trabajadores que siempre hubieran querido estudiar. Paletas que son verdaderos poetas, poetas y artistas que harían bien dedicándose a la albañilería. Un desbarajuste sólido y absoluto. Nuestra realidad. Aquella que algunos se atreven a llamar Estado del Bienestar. Farsantes. Incansables pretendientes de la verdad, aspiran a clasificar todo en cajones cerrados y en compartimentos estancos. Todo en su lugar. Pues no, señores. El mundo es una habitación desordenada, que NO hay PORQUÉ ordenar. No existe un lugar preeestablecido para cada cosa, ni nadie tiene porqué actuar de esta u otra manera. No es necesario que todo tenga un sentido. NO es necesario poner ORDEN. Lo único necesario es sentir. A cada momento.
Los últimos rayos del sol languidecen en el algodonado horizonte, y yo, encaramado a mi montaña de hormigón, observo como la noche, lenta y despiadadamente, comienza a descender por las fachadas.
Dos caladas apuran este canuto como el viento del ocaso apura el día. Y el asombro del sublime me sorprende al mirar aterrado desde la altura cómo esos seres se mueven por el tablero sin saber de su insignificancia y, encallados en el laberinto urbano, piden viento favorable sin tener un rumbo.
Los días pasan y pasan a ser recuerdo...siempre exagerado, siempre idealizado, y nuestros sueños revolotean como pájaros encerrados en jaulas de carne. La noche se ha cerrado y vuelvo con renovado vigor a mi hexágono, a seguir trabajando, claudicando, resignándome...por no sé qué fin, pero sabedor de que quizá el secreto de la felicidad consista en dejar volar esos pájaros oníricos, aun a riesgo de que se estrellen.
No hay mayor angustia y desasosiego que el que experimentan las personas que viven pendientes del orden pues, contrariamente a lo que muchos piensan, el mundo es desorden, el mundo es caos, el mundo es una cacofonía que clama en nuestros oídos como una condena perpetua. Y nos sentimos inseguros cuando nos vemos incapaces de dotar de un principio, de un orden y un fin a todo lo que nos envuelve. Y nos volvemos excepticos cuando no conseguimos manipular nuestro entorno...Y no nos damos cuenta de que el poder supremo que nos habían supuesto no es más que una visión adolescente dentro del pensamiento humano. No, amigos, no somos todopoderosos, ni tan siquiera poderosos. Somos seres que reímos, que lloramos, que sufrimos y nos vanagloriamos de un privilegio que es, a la vez, nuestra condena; pero que no entendemos nada. Somos seres tan perdidos, tan confundidos, tan extraviados de nuestra propia naturaleza, que parece ridículo pensar que somos privilegiados. Sólo el ser humano es capaz de preocuparse por el futuro, de angustiarse a priori...Y acabo lanzando al aire la siguiente pregunta...¿Es eso un privilegio?
Así es!! (que tan de moda esta decirlo)Seguiré con el debate filosófico de la cita anteriormente citada. El tan maldecido opio del pueblo para unos, es razón, motivo de vida, ocio e interés de otros muchos. Lejos de imponer al deporte "rey" tan sólo queremos disfrutar, jugar, e incluso debatir, sólo y con el único fin de hacer de un deporte (juego) motivo de satisfacción y dehazón entre las personas. Avida cuenta de la pobreza de éste mundo, algunos sólo queremos que el deporte sea la fuente para que ricos y pobres tengan la oportunidad, qunque tan sólo sea por una vez de derrotar al más fuerte, y así conseguir lo que en la vida se presenta como algo más que un reto (una cosa harto difícil).
Hoy siento el gozo del mundo en el pecho. Un escalofrío analgésico recorre mi espalda. No sé...El sol, el aire ahumado, ese árbol, creciendo entre asfalto...quizá, no sé.
Hoy resuenan las carcajadas en el aire de la dicha infinita que se esconde en todo. No sé...Una nube, un suspiro, esos niños, ajenos o felices de asombro...quizá, no sé.
Hoy siento tu presencia, pero no me turba, recuerdo tus risas, tu mirada limpia y profunda. No sé...El vuelo de ese pájaro, un vagabundo, un coche que cruza mi horizonte... No sé que es, pero hay algo hoy en el paisaje que es distinto sin ser diferente. No sé...quizá sean mis ojos, por fin, libres de lágrimas.
Lo raro es que no estemos todos locos. Lo raro es que consigamos vivir sin saber quién somos. Lo raro es que nos guiemos por símbolos y gestos. Lo raro es que seamos cuerpos. Lo raro es que exista la palabra raro.
La libertad y la independencia son una lucha continua; una lucha contra la tentación de caer, tanto en la atrayente pereza de pensamiento, como en el autoengaño. En una sociedad en que las personas somos tratadas como partes de un mercado; en que las personas somos lo que tenemos y, sobre todo, lo que queremos tener; es difícil desoir las distracciones que la industria del entretenimiento nos ofrece. Fijémonos en la misma palabra: entretenimiento. Al contrario de lo que se piensa, no creo que el ocio sea una consecuencia de la sociedad del bienestar, no creo que el entretenimiento sea una recompensa a la evolución económica y organizativa de nuestra sociedad, sino un mecanismo indispensable para preservar el orden establecido. Preguntémonos que ocurriría si el hombre actual no tuviese la "impuesta" necesidad de llenar su aburrimiento existencial consumiendo( tanto ocio como productos). Seguramente, la gente comenzaría a aprender cosas, a concentrarse, a reflexionar, a crecer espiritualmente, y no sólo socialmente, a sentirse independiente de las corrientes creadas por el marketing, a distinguir entre las verdades y las mentiras, a valorarse como ser pensante y no como ser consumista, a encontrar absurdos los ídolos y prosaicos la gran mayoría de espectáculos( que tratan de confundirse con el arte)y, lo más peligroso para los grupos de interés, a entrever los delgados hilos que mueven nuestra sociedad y a relacionar intereses. Tanto han evolucionado los mecanismos de persuasión y convicción que los medios de comunicación utilizan para desdibujar y manipular la realidad, que existe muy poca gente realmente consciente de su contexto. Aunque se intuya la mentira en todo, seguimos necesitando mantener algunos aspectos de nuestro autoengaño, por miedo a resultar, como producto, demasiado distintos para competir en este mercado en que se ha convertido el juego social. Tenemos pánico a nuestra absoluta independencia intelectual. Creemos que nos vamos a perder a nosotros mismos si nos volvemos excepticos con todo lo que nos rodea, y eso ocurre porque en nuestro sistema, el hombre busca su identidad en las cosas que le envuelven. Tenemos mínima confianza en la perdurabilidad de nuestra identidad, y un ejemplo de esto es lo que se experimenta cuando debemos trasladarnos a otra ciudad por algun tiempo, cuando cambiamos radicalmente nuestro contexto. "¿Cambiará mi vida allí?"; "¿Perderé lo que soy, es decir, lo que opino, lo que digo, lo que hago, lo que pienso...?" son algunas de las preguntas que nos hacemos. E incuso proyectamos ese temor en los demás..."¿Habrán cambiado mis amigos cuanda vuelva?", "¿Perdurará el amor de mi novia?"... Creemos que la identidad de los demás es tan volátil como la nuestra, que cambia con el contexto, que se mimetiza con el entorno competitivo. Si no existe actividad en nuestra vida incluso podemos morir con la sensación de ser lo que nos rodea. Es, sin embargo, en la praxis donde está la clave, al volver de un viaje, al cambiar las cosas, al intentar y fracasar, cuando nos damos cuenta de que somos algo más, por poco que conozcamos, que nuestro exterior.